Entras, te dan la carta y ahí está: encebollado, bolón, guatita, encocado, seco de chivo. Palabras que no se parecen a nada de lo que has pedido nunca, y un camarero esperando. La salida fácil es señalar el ceviche, que suena conocido. La salida buena es entender tres cosas y pedir bien a la primera.

La primera es la que más ordena la carta: lo ecuatoriano que se come en Barcelona viene de la costa. Casi todos los sitios de aquí son de Manabí, de Guayas, de Esmeraldas — provincias de mar. Por eso la carta va de pescado, de plátano y de brasa, y por eso no vas a encontrar en cada esquina el hornado y los llapingachos que sí mandan en la sierra de Quito.

El encebollado, que aquí se come a deshora

Si hay un plato que los ecuatorianos defienden como nacional, es este: caldo de albacora con yuca, cebolla curtida en limón y cilantro, con chifles encima para que crujan.

Y tiene una particularidad que conviene saber antes de pedirlo: en Ecuador es comida de mañana. Se toma temprano, y tiene fama de arreglar el día anterior. Aquí lo vas a pedir a las nueve de la noche, y no pasa nada — pero si te preguntas por qué es un caldo tan contundente para una cena, ya sabes por qué.

Qué pedir según a qué vayas

Si es tu primera vez. Encebollado, sin dudarlo. Es el plato que mejor explica de qué va esta cocina, y ninguno te va a mirar raro por pedirlo. Si prefieres empezar por algo sólido, el bolón de verde: una bola de plátano verde majado con chicharrón o queso dentro.

Si crees que ya sabes lo que es un ceviche. Pide el ecuatoriano y compáralo. Es más líquido que el peruano, casi una sopa fría, lleva el jugo del marinado y suele llevar tomate, y el de camarón es el que se lleva las apuestas. No es una versión peor del otro: es otro plato.

Si vais un grupo y con hambre. Parrillada manabita. La carne va adobada con achiote y comino —no al natural como la argentina— y llega con maduro, arroz y menestra al lado. Es lo que mejor aguanta una mesa larga.

Si quieres el plato que no pide nadie de fuera. Guatita: guiso de callos en salsa de maní. Suena difícil y es de lo mejor que hay en esa carta. Y si te tira más la carne, el seco de chivo, que se guisa despacio y sale con arroz.

Cuatro palabras que te van a aparecer

  • Chifles — plátano verde en láminas finas y fritas. El acompañamiento por defecto.
  • Maduro — plátano maduro frito, dulce. Va con casi todo.
  • Menestra — lentejas o frijoles guisados. Es guarnición, no plato.
  • Encocado — pescado o camarón en leche de coco, cosa de Esmeraldas. Si lo ves, pídelo.

Dónde comerlo en Barcelona

La escena ecuatoriana de la ciudad está concentrada en el Eixample, con algún sitio suelto por Les Corts y por Sant Martí. Tienes los restaurantes ecuatorianos de Barcelona reunidos en el directorio, con su barrio y su valoración.

Y una cosa que conviene saber para no llevarse un chasco: buena parte de lo que verás en el Eixample es la misma casa con varios locales. No es malo —llevan más de veinte años y por algo siguen abiertos— pero si buscas variedad de verdad, la encuentras saliendo de esa zona.

Para una mesa grande hay que preguntar lo de siempre, que no está publicado en ninguna parte: cuántos caben, si dejan llevar tarta y hasta qué hora aguantan. Escribes directo y te lo confirman ellos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el encebollado? Un caldo de albacora con yuca, cebolla curtida en limón y cilantro, servido con chifles. Es el plato que Ecuador más reivindica como suyo y allá se toma por la mañana, con fama de resucitar a cualquiera.

¿En qué se diferencia el ceviche ecuatoriano del peruano? El ecuatoriano es más líquido —se sirve casi como sopa fría, con el jugo del marinado—, suele llevar tomate y es más suave y tropical, con el de camarón como estrella. El peruano es más seco y directo. Dos platos distintos, no dos versiones del mismo.

¿Qué es una parrillada manabita? La parrilla de la costa ecuatoriana: carne adobada con achiote y comino, servida con maduro, arroz y menestra. Se diferencia de la argentina en el adobo y en el acompañamiento, no solo en el corte.

¿Se come hornado en Barcelona? Menos de lo que esperarías. El hornado y los llapingachos son de sierra, y lo ecuatoriano que llegó a Barcelona es sobre todo de costa. Alguno lo saca el fin de semana, pero conviene preguntarlo antes de ir.

¿Qué pido si voy con niños o con alguien que no se atreve? Maduro con queso, chuzos —brochetas— o un arroz marinero. Nada de eso asusta a nadie y sigue siendo la cocina de verdad.

Que la próxima vez no señales al azar. Pide el encebollado, deja que te expliquen los chifles y ya vuelves tú solo.

Con orgullo pancho — Mike, el hijo de Pancha.