Hay una cosa que pasa siempre con las cocinas que llegan de fuera: primero abre uno, y a los dos años hay cinco más, todos a diez minutos andando. Con la venezolana ha pasado en las dos ciudades, y no en el centro turístico, sino donde vive la gente.
Si te apetece cachapa, tequeños o un pabellón como Dios manda, esto es dónde buscarlos y qué pedir cuando llegues.
Dónde se ha concentrado en Barcelona
El Eixample es donde más hay, aunque no lo parezca porque el barrio es enorme y están repartidos: uno cerca de la Sagrada Família, otro camino de Villarroel, otro por la Marina. No forman una calle reconocible, pero si vives ahí tienes uno a mano casi seguro.
El Poblenou, en cambio, sí es un racimo de verdad. En unas pocas manzanas de Sant Martí se juntan varias casas venezolanas, y es el mejor sitio de Barcelona para ir a tiro hecho: si el primero está lleno, el siguiente está a cinco minutos. Son sitios de barrio, con precios de barrio, y de los que aguantan bien una mesa de ocho sin que haya que avisar con un mes.
El resto se reparte por Ciutat Vella, Gràcia, Les Corts y baja hasta L'Hospitalet, que es donde vive buena parte de la comunidad.
Dónde se ha concentrado en Madrid
Aquí el mapa tiene tres alturas.
El centro —Malasaña, Chueca y las calles de alrededor de Sol— es la zona de quedar sin dar explicaciones, y es donde están las casas más grandes y las que llevan más años. Es también donde el venezolano se ha vuelto plan de noche y no solo comida: arepa a las once, cerveza y ambiente.
Tetuán es otra cosa, y para mí lo más interesante. No es una zona de restaurantes: es la esquina donde la comunidad venezolana de Madrid come de verdad. Carta criolla, mesas largas, ninguna concesión al turista.
El este y el sur. San Blas, Ciudad Lineal, Vicálvaro, Leganés. Aquí es directamente comida de casa: sitios pequeños, familiares, con el mostrador lleno de empanadas y la tele puesta. Si buscas la versión sin filtro, está aquí y no en el centro.
Ya no son locales sueltos
Fíjate en las tarjetas de abajo y verás nombres que se repiten. No es un error: es el dato más revelador de todo esto.
Varias de estas casas empezaron con un local y hoy tienen tres o cuatro, algunas con sede en Madrid y en Barcelona a la vez. Eso no pasa con una cocina de moda: pasa cuando hay una comunidad detrás que llena el sitio los martes, no solo los sábados. La cocina venezolana en España ya no está en la fase de novedad; está en la de expansión.
Para quien organiza algo, esto tiene una consecuencia práctica muy concreta: una casa con varios locales suele tener el papeleo de grupos ya resuelto, porque lo ha hecho decenas de veces.
Qué pedir si es tu primera vez
La cachapa. Si solo vas a probar una cosa, que sea esta. Es una torta de maíz tierno —dulce, nada que ver con la masa de la arepa— hecha a la plancha y doblada sobre queso de mano, que se derrite dentro. El contraste entre el maíz dulce y el queso salado es la razón de que haya restaurantes que se llaman literalmente así.
Los tequeños. Palitos de masa rellenos de queso blanco y fritos. Es el pasapalo que no falta en ninguna fiesta venezolana, y el que hay que pedir para empezar si sois varios: llegan al centro de la mesa y desaparecen.
El pabellón criollo. El plato nacional: carne mechada, caraotas negras, arroz blanco y tajadas de plátano maduro. Cuando alguien dice que echa de menos la comida de su casa, normalmente se refiere a esto.
El patacón, con un aviso. En Venezuela —sobre todo en el Zulia— el patacón no es una guarnición: es un bocadillo donde dos discos de plátano frito hacen de pan. Si lo pides esperando un acompañamiento, te va a llegar una cena entera.
Y la arepa, que la vas a encontrar en todas partes, es de las dos: venezolana y colombiana a la vez, con rellenos distintos. Ahí lo contamos sin tomar partido.
Si vais más de ocho
Es de las cocinas que mejor se llevan con una mesa larga, porque casi todo se comparte y porque el pasapalo al centro es la forma natural de empezar. Pero hay tres cosas que solo sabe el restaurante y que conviene preguntar al reservar: cuántos cabéis el día que queréis ir —el aforo cambia según la sala y el día—, si se puede llevar la tarta, y hasta qué hora aguanta la mesa, que es la pregunta que nadie hace y la que más disgustos da.
Si lo que traes entre manos es una celebración, los tienes ya filtrados para mesas de grupo en Madrid y en Barcelona.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente una cachapa? Una torta de maíz tierno hecha a la plancha, dulce, que se dobla sobre queso de mano hasta que se derrite. No es una arepa: la masa es distinta y el sabor también. Es el plato por el que más gente entra por primera vez en un venezolano.
¿Qué se pide en un venezolano si no controlas? Tequeños para empezar, una cachapa para compartir y un pabellón criollo de plato principal. Con eso has probado lo dulce, lo frito y lo de casa, que es de lo que va esta cocina.
¿En qué zonas hay más restaurantes venezolanos? En Barcelona, el Eixample concentra la mayoría y el Poblenou es el racimo más compacto. En Madrid, el centro —Malasaña y Chueca—, Tetuán, y luego el este y el sur: San Blas, Ciudad Lineal y Leganés.
¿Sirven para un cumpleaños o una mesa de doce? Sí, y es de lo que mejor hacen: la comida se comparte y el ritmo es lento. Alguno tiene el aforo máximo comprobado y lo verás en su ficha; lo que no publica nadie es cuánta gente cabe un día concreto, que depende de la sala y de lo que ya haya reservado. Eso se pregunta al reservar, con la fecha y el número exacto.
¿La arepa es venezolana o colombiana? De las dos, y no es una pregunta con trampa: cambia la masa, el grosor y sobre todo el relleno. Lo contamos entero en su propio artículo, sin decidir por nadie.
Y ahora, elige el tuyo
Tienes todos los restaurantes venezolanos de Madrid y los de Barcelona reunidos, con su barrio, su precio medio y su valoración, para que elijas por zona y no por lo primero que salga en el mapa.
Empieza por el que te pille cerca y pide tequeños para la mesa. El resto se cuenta solo.
Y para no perderte ninguna fecha para reunir a los tuyos, descárgate el Calendario de Pancha: las 12 fechas latinas que sí se celebran, y dónde. Te lo mando ahora mismo.
Con orgullo pancho — Mike, el hijo de Pancha.











